cálculos

Por: Jorge Alejandro Gaviria s | Médico urólogo

Entre médicos y pacientes la conclusión es la misma: los cólicos ocasionados por los cálculos renales están entre los dolores más fuertes que puede tolerar el cuerpo.

Los cálculos renales son piedras que se forman en la orina, en este caso en el riñón por alteraciones metabólicas que pueda tener el paciente. Mientras sean pequeños, no causan ningún tipo de síntoma, pero al desprenderse del riñón y bajar por el uréter, que lo comunica con la vejiga, causan cólicos muy dolorosos.

Entre las razones que los provocan están la herencia, el ambiente y la alimentación. Esta última causada, principalmente, por la falta de hidratación y las dietas ricas en proteínas.

Los cálculos pueden afectar a cualquier persona, sin importar su sexo o edad y se ubican, generalmente, en riñones y vejiga.

Cuando un cálculo en la vejiga está obstruyendo la salida de orina, generalmente requiere manejo quirúrgico por endourología. Al igual que los cálculos renales mayores a 1 centímetro, para lo que se requieren equipos más avanzados y mayor experticia del médico, por tratarse de un órgano vital.

Es importante que las personas que experimenten dolor agudo y fuerte consulten a su médico, quien a través de exámenes adecuados -el más utilizado es el urotac- diagnosticará si se trata de cálculos renales y del manejo que deban tener. Los cálculos renales no tratados pueden generar infecciones urinarias severas, incluso dañar el riñón completamente y llevar al paciente a diálisis.

Procedimientos para el manejo de cálculos

- Ureteroscopias flexibles con láser: a través de la uretra, navega por todos los conductos urinarios y con un láser pulveriza los cálculos y extrae.

- Cirugía percutánea renal: Por medio de un orificio en la espalda que llega hasta el riñón y con un endoscopio se fragmentan cálculos y se extraen.

¿Qué es la endourología?

Es el manejo endoscópico, ya sea por orificios naturales o creados por la patología urológica.

Anteriormente, enfermedades como cálculos renales, hiperplasia de próstata y uréteres debían ser manejados con cirugía tradicional, lo que conllevaba a mayor tiempo de recuperación, y de riesgos inherentes al procedimiento.