Mente y cuerpo

Por: Jhon Jairo Pérez | Especialista en salud mental del niño y el adolescente

Sin importar de qué tipo de alteración se trate, el soporte psicológico hacia los pacientes y sus familiares marca la diferencia cuando de recobrar la salud se trata.

Afección hepatobiliar. ¿Con ese nombre quién no se va a angustiar? Dirán algunos, y ni qué decir si a eso le suman ‘apellidos’ como fibrosis, cirrosis, cáncer o enfermedad de Wilson.

Lo primero que hay que decir es que con afecciones hepatobiliares se denominan todas las enfermedades del hígado y la vía biliar provocando entre quienes las desarrollan alteraciones en su calidad de vida.

Sin embargo, más allá de estas manifestaciones, cuando se afecta la salud se alteran también las emociones, sufre el núcleo familiar, emergen pensamientos relacionados con el fin y el sentido de la vida, se desencadenan reacciones de ansiedad, estrés y síntomas depresivos impactando la salud mental de las personas. Pensando en atender este tipo de situaciones, el Hospital Pablo Tobón Uribe a través de un grupo humano y capacitado de profesionales ofrece, de manera interdisciplinaria, cuidado responsable a quienes padecen afecciones hepatobiliares.

Soporte psicológico y emocional

Las personas con afecciones hepatobiliares se ven inmersas, de manera frecuente, en la necesidad de recibir tratamientos para su cuidado, bien sea en casa, o incluso, en hospitalización. Así como se brinda cuidado a los síntomas físicos e incómodos que produce la enfermedad, se debe brindar también, especial cuidado y atención a la esfera psicológica de las personas afectadas.

La razón es que con la pérdida de la salud es muy probable que se presenten cambios que afecten la autonomía y la sensación de seguridad. Pueden sobrevenir sentimientos de tristeza, malestar, ira y decepción. Las personas pueden incrementar también su nivel de preocupación y tener dificultades para dormir y relajarse. Sentirse una “carga” para los demás o sentirse menos por el hecho de estar enfermo.

Entonces ¿cómo cuidar la salud mental de este tipo de pacientes?

Tomar conciencia de los cambios: La comprensión de ellos y entender cómo afectan al organismo es parte fundamental del proceso de asimilación y adaptación. Velar por la salud mental es hacerse cargo de las emociones que acompañan el duelo por la pérdida de la salud.

Propiciar espacios de comunicación: Se debe valorar y favorecer procesos de comunicación asertiva entre la persona enferma y sus seres queridos. Los sentimientos de soledad y los pensamientos basados en suposiciones equivocadas lesionan, en gran medida, la autoestima de las personas afectadas. Así que propicia espacios que promuevan la expresión emocional y la desculpabilización ante el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Velar por el cuidado personal: Una pauta relevante en todo tratamiento es reflexionar sobre los beneficios que se obtienen a corto y a mediano plazo. Es importante seguir de manera juiciosa las recomendaciones para el cuidado de la salud: acatar instrucciones detalladas, ajustarse a las indicaciones nutricionales y contribuir con los objetivos fijados para mejorar la calidad de vida. La psicología asegura que asumir, responsablemente, el cuidado personal promueve la consolidación del proyecto de vida, fortalece la madurez interior y la experiencia humana.

Establecer metas de crecimiento personal: No somos seres terminados, dentro de cada uno existe una tendencia hacia el crecimiento. Cada persona tiene una motivación para intentar ser mejor cada día, relacionarse con los demás y progresar, superar barreras y alcanzar metas. Es una tendencia que posibilita la aceptación de la vida con sus puntos altos y bajos, con sentido de decisión, responsabilidad y participación. Aceptar la enfermedad y los tratamientos para buscar la recuperación de la salud es el mejor ejemplo de esta tendencia en el ser humano.

En definitiva, la invitación es percatarse de que ante la llegada de una enfermedad existe la opción de hacerse cargo de ella de manera responsable, estableciendo una buena relación con el equipo médico, basada en credibilidad y confianza, fortaleciendo vínculos afectivos con las personas cercanas, dejando atrás culpas y auto reproches, aceptando la fragilidad del organismo que puede enfermar. Es sano conservar la esperanza de recuperar la salud y forjar objetivos de crecimiento personal, sabiendo que todo ajuste necesita tiempo y vale la pena arriesgarse por intentarlo.