HÍGADO LABORATORIO

Por: Octavio Muñoz Maya | Médico hepatólogo

Por sus funciones para regular las sustancias químicas de la sangre y excretar los desechos a través de la bilis, este órgano es considerado uno de los más inteligentes, aunque en ocasiones, sea uno de los más subestimados.

Sus funciones, definitivamente, son sorprendentes. Gran parte de la sangre que bombea el corazón se filtra en el hígado, además, este órgano recibe toda la sangre que viene del estómago y el intestino para procesar, descomponer, equilibrar, crear y detoxificar todas las sustancias para que las células puedan usarlas, almacenarlas o desecharlas. Y es que todos los procesos metabólicos del hígado empiezan desde la concepción misma y se desarrollan de forma permanente hasta que morimos, razones suficientes para que este órgano sea calificado como un trabajador incansable que nunca para.

Está claro que existen cientos de funciones metabólicas descritas para el hígado, pero dentro de las más importantes están:

  1. Producción de bilis para descomponer las grasas
    y transportar desechos.
  2. Depuración de la bilirrubina.
  3. Producción y procesamiento de proteínas sanguíneas.
  4. Equilibrio de las grasas: colesterol y triglicéridos.
  5. Conversión del exceso de glucosa en glucógeno.
  6. Participación en el equilibrio de los metales:
    hierro y cobre.
  7. Detoxificación del amoniaco.
  8. Regulación y producción de las proteínas
    de la coagulación sanguínea.
  9. Depuración de medicamentos y otros
    tóxicos externos.
  10. Producción de proteínas del sistema de defensa contra las infecciones.

¿Cuándo el hígado enferma?

Todos los procesos metabólicos mencionados abarcan un amplio espectro de rutas que implican una serie de reacciones químicas sucesivas a partir de un sustrato inicial: proteínas, carbohidratos, grasas, minerales, medicamentos, etc., llegando a uno o varios productos finales a través de metabolitos intermediarios. La alteración de este proceso en cualquiera de sus etapas conduce a diversas enfermedades que involucran a los sustratos mencionados o a las sustancias intermediarias. Así, existen decenas de enfermedades metabólicas, generalmente, hereditarias o adquiridas que se pueden manifestar desde el nacimiento o en cualquier momento de la vida y cuya presentación clínica es diversa.

Dentro de las más comunes se pueden mencionar enfermedades metabólicas relacionadas al almacenamiento de los carbohidratos (glucogenosis), sobrecarga de hierro (hemocromatosis), sobrecarga de cobre (enfermedad de Wilson) y alteraciones en las lipoproteínas (hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia).

Finalmente, es importante tener presente estas enfermedades debido a que muchas son raras, por lo tanto, no se piensa en ellas y no se diagnostican adecuadamente, a pesar de que muchas tienen tratamientos para evitar complicaciones y mejorar el pronóstico. Además, debido al patrón de herencia de algunas de ellas se requiere la realización de pruebas a otros familiares para detectar casos tempranos y así, tratarlos oportunamente.