enfermedades vías biliares

Por: Álvaro Duarte | Médico cirujano hepatobiliar, y Jaime Chévez | Médico cirujano hepatobiliar.

Por la importancia de su función, diagnosticar a tiempo alteraciones en este sistema es fundamental para evitar complicaciones en la vesícula y el páncreas.

  1. COLELITIASIS: Se define como la presencia de cálculos dentro de la vesícula biliar que pueden causar o no síntomas. En estos últimos casos, los pacientes no deben ser llevados a cirugía, pues puede confundirse con alguna alteración gastrointestinal. Cuando sí hay manifestaciones, es necesario acudir a una colecistectomía, es decir, a la extracción de la vesícula. Es por eso, que ante un hallazgo imagenológico de cálculos en la vesícula biliar se debe consultar al especialista para brindar la mejor información y decisión en el manejo.

Algunos factores de riesgo asociados a colelitiasis son:

NO modificables

- Aumento de la edad

- Ser mujer

- Genética

- Antecedentes familiares

Modificables

- Embarazo

- Obesidad

- Dieta baja en fibra y alta en calorías

- Ayuno prolongado

- Anticonceptivos orales

- Sedentarismo

- Hipertrigliceridemia

- Síndrome metabólico

  1. COLECISTITIS: Es la inflamación aguda o crónica de la vesícula biliar, por lo general, secundaria a cálculos que la obstruyen y generan infección. Para su manejo se sugiere la resección quirúrgica de la vesícula vía laparoscópica. En muy pocos casos, cuando el paciente no es candidato a cirugía y tiene otras enfermedades graves adicionales, el manejo puede ser terapia antibiótica junto con descompresión vía percutánea (por piel) de la vesícula.
  2. COLEDOCOLITIASIS: Se refiere a la presencia de cálculos dentro de la vía biliar, estos pueden causar obstrucción y llevar a la presencia de ictericia (tinte amarillo en las escleras, mucosa oral, manos), acolia (deposiciones blancas), así como fiebre y dolor en la región abdominal superior derecha.

Si se confirma el diagnóstico de coledocolitiasis, la primera opción terapéutica para la extracción de los cálculos es la realización de CPRE: colangio pancreatografia retrograda endoscópica. Así mismo, se sabe que esta alteración puede desencadenar diferentes situaciones clínicas como la colangitis (infección/inflamación de la vía biliar) y pancreatitis, ambas con diferentes grados de severidad y según cada caso se debe definir un manejo óptimo y oportuno en centros de alta complejidad.

Finalmente, es recomendable después del manejo de los cálculos realizar la extracción de la vesícula biliar para evitar nuevos eventos y complicaciones.

  1. COLANGITIS: es la inflamación-infección de las vías biliares intra y extrahepáticas. Algunas de sus causas son la coledocolitiasis, hepatolitiasis (cálculos dentro del hígado), tumores y obstrucciones en la vía biliar. El tratamiento se define según cada caso, la severidad y la causa.
  2. PANCREATITIS: Se refiere a la inflamación aguda o crónica del páncreas. Este órgano tiene como funciones principales la regulación del azúcar en el cuerpo y la adecuada digestión de los alimentos. La pancreatitis puede ser aguda o crónica. La primera está asociada a cálculos de la vía biliar e ingesta de alcohol. Por lo general, es leve, sin embargo, hasta un 15 a 20% puede ser moderada o severa con complicaciones como infecciones, disfunción de otros órganos, incluso, poner en riesgo la vida del paciente. Según la gravedad del evento y las complicaciones adyacentes la enfermedad se maneja en un hospital de alta complejidad.

En el caso de la pancreatitis crónica, esta patología tiene como factores asociados la ingesta de alcohol y el uso del cigarrillo, lo que con el tiempo altera las funciones del páncreas y, en el largo plazo, puede desencadenar cáncer.

  1. TUMORES DE PÁNCREAS: Si bien unos pueden ser benignos y otros malignos, entre estos últimos se cuentan el adenocarcinoma de páncreas, considerado el más letal de todos los tumores sólidos del cuerpo con una sobrevida general de 5% a 10% a 5 años.

La única forma de curación es la resección quirúrgica de este tumor en un centro especializado, debe ser hecha, idealmente, por un sub-especialista, en este caso un cirujano hepato-biliar y pancreático.

Finalmente, otros tipos de tumores de páncreas deben ser vigilados y seguidos por el especialista ante la probabilidad de tornarse malignos.