radiología intervencionista

Por: Sergio Álvarez | Médico radiólogo intervencionista, Jefe departamento de radiología.

Por ser una opción mínimamente invasiva, este método facilita el diagnóstico y manejo de la enfermedad hepatobiliar y pancreática.

La Radiología intervencionista es una especialidad novel que ofrece alternativas diagnosticas y terapéuticas a nuestros pacientes. Apoyado en imágenes en tiempo real, proporcionadas por angiógrafos, tomógrafos y ecógrafos, el radiólogo puede acceder a cualquier órgano del cuerpo, a través de pequeñas agujas o catéteres, mediante procesos ambulatorios y que requieren pocos días de recuperación.

Si nos enfocamos en el hígado, la radiología intervencionista es un salvavidas en el tratamiento de complicaciones de la cirrosis hepática, como el cáncer y la hipertensión portal. Para el primero, el intervencionismo ofrece opciones curativas a través de procedimientos como la radiofrecuencia en la que, a través de una delgada aguja, se transmite calor directamente en el tumor, lo que produce necrosis o muerte de las células malignas.

Este procedimiento puede tomar hasta 15 minutos como máximo, está aceptado para quienes no son candidatos a cirugía y para el tratamiento de tumores cancerígenos menores de 4 centímetros o hasta tres tumores menores de 3 centímetros. Los resultados son comparables con la resección quirúrgica, es un procedimiento ambulatorio y con bajo índice de complicaciones.

La quimioembolización, otra alternativa

Está dirigida a pacientes con cáncer de hígado que tengan tumores más avanzados y que no sean candidatos a resección quirúrgica o radiofrecuencia. A través de este procedimiento, se hace un cateterismo que va desde la arteria femoral en la pierna o la arteria radial en el brazo, se navega hasta la arteria del hígado y se busca los vasos que nutren el tumor.

Una vez allí se libera quimioterapia y se cierran las arterias nutricias con pequeñas partículas. La quimioterapia selectiva tiene 40 veces más efecto que cuando se da por vía sistémica y 40 veces menos complicaciones. Se considera un tratamiento paliativo y está avalado en la comunidad científica como alternativa para el paciente que ya no es candidato a manejo curativo, pero tiene buena condición general. Este procedimiento mejora la calidad de vida y la sobrevida si se le compara con el placebo o el manejo puramente sintomático.

Finalmente hay que aclarar que la quimioembolización  es una alternativa para pacientes con enfermedad tumoral metastásica, usualmente provenientes del tracto gastrointestinal, con muy buenos resultados y bajo índice de complicaciones.

Hipertensión portal

Esta, otra complicación severa de la cirrosis se produce por el aumento en la presión sanguínea de los vasos que van del intestino, estómago y páncreas hacia el hígado endurecido. Al no poder filtrarse la sangre en el hígado enfermo y debido al aumento en la presión, se forman várices que buscan salida de la sangre, pero al tener una pared delgada pueden romperse y causar sangrados masivos desde el estómago, esófago o intestino.

En estos casos, cuando el manejo endoscópico no es suficiente, el radiólogo intervencionista trata estas várices navegando a través de ellas y cerrándolas. Adicionalmente, cuando todas las medidas convencionales han fallado, se puede realizar un puente entre la circulación del intestino y el corazón a través del hígado. Este procedimiento conocido como TIPS, por sus siglas en inglés, es el único puente que se hace vía endovascular, usualmente desde la vena yugular y es de alta complejidad. En el HPTU ya se han realizado más de 90 procedimientos de este tipo con un éxito técnico superior al 95%.

Vía biliar

En el caso de la enfermedad de las vías biliares, los radiólogos intervencionistas pueden introducir pequeños catéteres con el fin de repermeabilizar los conductos cuando han sido ocluidos por cálculos, fibrosis postquirúrgica o tumores. Adicionalmente, las obstrucciones benignas se pueden dilatar usando unos balones especiales y también se pueden extraer cálculos en pacientes en los que la endoscopia no es suficiente.

En el HPTU se han hecho más de 1500 intervenciones biliares percutáneas y el impacto en la calidad de vida de estos pacientes ha sido enorme.

¿Y en el caso del páncreas?

Las complicaciones por la pancreatitis o el cáncer de páncreas pueden ser abordadas por el radiólogo intervencionista, de manera similar a las obstrucciones de la vía biliar y adicionalmente, trabajando en equipo con los cirujanos de páncreas, se pueden tratar a tiempo las colecciones, abscesos o sangrados que, muchas veces, acompañan las resecciones pancreáticas complejas por cáncer.

Está demostrado en la literatura que un equipo de cirugía biliopancreática debe contar con un radiólogo intervencionista que, de manera precoz, maneje complicaciones que impacten la morbilidad y mortalidad de estos procedimientos.

Finalmente, el radiólogo intervencionista participa en gran número de procedimientos de apoyo a pacientes con enfermedades hepato-biliares y pancreáticas complejas, además, hace parte activa de los staff de decisión y trabaja de la mano con el radiólogo clínico para el adecuado enfoque de pacientes con patologías complejas.

El grupo de intervencionismo corporal del HPTU cuenta con cuatro profesionales con amplia experiencia en el manejo de este tipo de patologías y sin duda, con la casuística más importante del país, no solo en cuanto al volumen, sino a los resultados de las intervenciones. Contamos con tres salas de angiografía y tres de tomografía para la guía de estos procedimientos, cada una de ellas con el apoyo de ultrasonido y con un amplio stock de materiales en la institución para cubrir todas las necesidades del paciente.