hígado y alimentación

La nutrición y una dieta modificada tienen un efecto significativo en el desarrollo de diferentes enfermedades del hígado. Aquí algunas de ellas:

Cirrosis: Puede ocurrir como consecuencia del consumo excesivo de alcohol, la hepatitis viral, la obstrucción de los conductos biliares y la exposición a ciertos medicamentos o sustancias tóxicas. Como consecuencia de la cirrosis, la persona experimenta pérdida de apetito, náuseas, vómito, pérdida de peso y desnutrición, por lo que requiere una dieta equilibrada en proteínas y suficiente en energía. Es de vital importancia que el médico tratante oriente a la persona con cirrosis en la cantidad correcta de proteína, pues demasiada terminará en una cantidad aumentada de amoníaco en la sangre y, por supuesto, en complicaciones como la encefalopatía hepática (daño mental, confusión, pérdida de la memoria).

Colestasis: Se caracteriza por una reserva excesiva de bilis en el hígado, debido a que no puede fluir al intestino delgado para ayudar en la digestión de las grasas. Cuando esto pasa, la grasa no es absorbida, pero es eliminada en grandes cantidades en la materia fecal (color pálido y con mal olor). Esta condición se conoce como esteatorrea. Esta pérdida de calorías de grasa también puede causar una baja en el peso y llevar a desnutrición.

En estos casos, sustitutos especiales de grasas, en especial, triglicéridos de cadena media, alivian esta condición porque son menos dependientes de la bilis para la absorción intestinal. Además, pueden ser usados como cualquier otro aceite de cocina, para hacer preparaciones o aderezar ensaladas.

Enfermedad de wilson: Se caracteriza porque las cantidades de cobre aumentan en el cuerpo, sin embargo, la dieta favorece el manejo de la enfermedad. Las personas que la desarrollan, además del manejo farmacológico orientado por el médico, deben evitar el consumo de chocolate, nueces, mariscos y setas.

Hemocromatosis: Es una enfermedad en la que las cantidades grandes de hierro son transportadas por el intestino y se acumulan en el hígado. Las personas con esta condición deben evitar inyecciones de hierro, todos los productos de alimentación que lo contengan y omitir el uso de utensilios de hierro para cocinar. Aparte de estas precauciones, aquellos con hemocromatosis pueden seguir una dieta normal.

Hígado graso o infiltración de grasas del hígado: Es causado por la grasa que ingresa a partir de la dieta y la almacenada en el tejido adiposo. En condiciones normales, la grasa de la dieta es por lo general, metabolizada por el hígado y otros tejidos, pero si la cantidad excede la requerida por el cuerpo, es almacenada en el tejido adiposo. El hígado graso es el resultado de una mala nutrición y debe ser tratado con una dieta equilibrada en carbohidratos, proteínas, y grasas. Sin embargo, para evitar el hígado graso se sugiere:

- Limitar la ingestión de alcohol, pues su consumo puede disminuir la función del metabolismo y la secreción de grasa, conduciendo al hígado graso.

- Cuidar la alimentación, dado que el hambre y la desnutrición pueden terminar en la acumulación de grasa en el hígado.

- La disminución de peso gradual con el tiempo, así se reducirá la ampliación del hígado junto con la grasa y las anormalidades asociadas con este órgano.

9 claves para la buena salud del hígado

  1. Consume abundante cantidad de frutas y verduras por su aporte elevado de fibra.
  2. Ingiere alimentos ricos en glutatión o que ayuden al cuerpo a producirlo. Buenas fuentes de ellos son los espárragos, la sandía, el brócoli, la papaya.
  3. Condimenta los alimentos con hierbas como el eneldo, el ajo, las cebollas, el boldo, la cúrcuma.
  4. Toma abundante agua, 6 a 12 vasos por día, ya que ayuda a los riñones a eliminar las toxinas que el hígado ha procesado.
  5. Prefiere las grasas omega 3, se encuentran en los pescados de agua fría como el salmón, el atún, la caballa, las sardinas y el hipogloso. Otras fuentes buenas son las semillas de lino, el aceite de las semillas de lino y las nueces.
  6. Consume nueces, las semillas son buena fuente de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, además, producen menos daño al hígado que las grasas saturadas.
  7. Evita el alcohol, pues es una toxina potente que daña el hígado. Las drogas de recreación también causan estrés al hígado.
  8. Omite sustancias químicas como los colorantes de alimentos, los saborizantes y conservantes.
  9. Evita tomar multivitaminas con hierro sin prescripción médica. El hierro se almacena en el hígado y el agregado de este mineral puede aumentar el riesgo de intoxicación.