3 claves para el tasplante

Por: Sergio Hoyos D | Médico cirujano de hígado, vías biliares y páncreas

¡Se necesitan más donantes de órganos!

Según datos del Instituto Nacional de Salud, INS, en Colombia las cifras disminuyeron desde 2010

pasando de 12.5 donantes por millón a 7.3 en 2014. Actualmente, la cifra alcanza los 8 donantes por millón.

A pesar de las múltiples campañas que tratan de incentivar la donación de órganos, las causas de la disminución en Colombia no son claras, pero se sabe que han influido factores relacionados con la baja en el número de muertes violentas, así como leyendas urbanas que hablan del tráfico ilícito de órganos en el país.

Está claro que los programas de trasplante de órganos utilizan, normalmente, donantes cadavéricos, los cuales se encuentran en las unidades de cuidados intensivos con diagnóstico de muerte cerebral. Para iniciar el proceso de donación, coordinado por un grupo de médicos especialistas, existe un tiempo limitado para lograr la donación, el estudio adecuado del potencial donante y la extracción efectiva del órgano, pues a pesar de todos los esfuerzos que puedan hacerse, el donante hará parada cardiaca de manera inevitable y ya no podrá ser usado porque los órganos estarán sin perfusión de sangre y habrá daño irreversible.

Donante vivo, una alternativa universal

En vista de la disminución de los donantes de órganos muchos programas en el mundo han recurrido a diferentes estrategias, una de ellas es el uso de donantes vivos, especialmente, para riñón e hígado y con mucho menor experiencia en pulmón e intestino.

En el caso del trasplante de hígado se debe tener presente que la masa hepática que se va a extraer y la que permanece en el donante, favorece su buen estado de salud y facilita la recuperación del receptor. Sin duda, este delicado balance hace de este trasplante un procedimiento altamente complejo, que requiere de un equipo médico entrenado y una infraestructura hospitalaria adecuada, para obtener el mayor beneficio sin poner en riesgo la salud del donante.

Pero ¡Cómo funciona el programa de donante vivo ?

Básicamente permite impactar en tres aspectos:

  1. DONANTE: la información de su estado de salud proviene de una entrevista directa, adicionalmente, hay más tiempo para hacer los estudios de imagen o de laboratorio que sean necesarios y se puede hacer una valoración psico-social que permite establecer el compromiso con el acto de la donación. En estos casos, es posible tener certeza de que el donante está en excelentes condiciones.
  2. RECEPTOR: se puede hacer el manejo de todas las enfermedades asociadas y complicaciones posibles, para que el paciente esté en las mejores condiciones al momento del trasplante. En el caso de los donantes cadavéricos, el trasplante es un procedimiento urgente, regido por el momento en el cual aparece un donante compatible.
  3. CIRUGÍA: permite que el procedimiento quirúrgico que es secuencial: primero se hace la cirugía del donante y luego la del receptor, se haga también en el mejor momento posible, de manera programada y en las mejores condiciones del donante y el receptor. Acá es importante anotar que el tiempo de isquemia (período en que el órgano esta sin perfusión de sangre) es mucho menor con el donante vivo que con el donante cadavérico, lo que genera muchos beneficios para la función del órgano.

Finalmente ¿Qué se requiere para ser donante vivo?

- Ser mayor de 18 años y estar sano.

- Dar el consentimiento de donación libre y voluntaria por escrito.

- Tener claramente definido a quién se entregará la parte del órgano extraído con anticipación. Sin embargo, en el proceso, el donante puede revocar su voluntad de ser donante.