Así se ve el hígado

Por: Vanessa García G | Radióloga imagen corporal

A través de una combinación de técnicas, este órgano y sus ‘alrededores’ son visibles al ojo del especialista. ¿El propósito? Realizar un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado según el caso.

Con seguridad estos términos te pueden resultar familiares: ultrasonido o ecografía, tomografía computarizada y resonancia magnética, todos, métodos diagnósticos y de tratamiento que, entre otras partes del cuerpo, pueden hallar alteraciones en el hígado y las vías biliares. Pero ¿en qué se diferencia cada uno? ¿Cuáles son sus funciones? Aquí una descripción de ellos.

El ultrasonido o ecografía: Se usa comúnmente como la imagen inicial ya que es un método económico, sin radiación y ampliamente disponible. A través de este estudio es posible hacer varios hallazgos:

  1. Los cálculos biliares que, generalmente, aparecen como focos ecogénicos (blancos) móviles con sombra acústica posterior.
  2. La colecistitis aguda que incluye engrosamiento mural (> 3 mm), líquido perivesicular y un signo de Murphy sonográfico positivo o dolor al comprimir la vesícula con el transductor (Figura 1).
  3. Los pólipos de la vesícula biliar aparecen como defectos luminales fijos sin sombra acústica.
  4. El carcinoma de la vesícula biliar que puede presentarse como un tumor en la luz o como un engrosamiento focal o difuso de la pared y, a menudo, es difícil de diferenciar de las afecciones benignas.
  5. Las vesículas vesicales que contienen pólipos mayores a un centímetro y, generalmente, se resecan.
  6. La dilatación biliar en el contexto de ictericia o dolor en el cuadrante superior derecho, que puede ser causado por una patología obstructiva (cálculos ductales, estenosis benignas o malignas), pero también se observa dilatación después de una colecistectomía.
  7. La cirrosis, aquí el hígado suele aparece burdo, con nodularidad superficial, atrofia del lóbulo derecho, hipertrofia del lóbulo caudado y agrandamiento de la fosa de la vesícula biliar.
  8. La hipertensión portal que incluye reducción del flujo de la vena porta, várices, esplenomegalia y ascitis. Los cambios en la rigidez se correlacionan con la fibrosis y ahora se puede cuantificar utilizando la Elastrografía con técnica ARFI.(Figura 2).

Al mismo tiempo, es posible el análisis del hígado que, en condiciones normales, tiene una ecotextura uniforme y homogénea. Así como la vesícula biliar que, en estado de ayuno, aparece como una estructura hipoecoica (oscura) ovalada, con una pared delgada y lisa.

Finalmente, la ecografía doppler se usa para evaluar los vasos hepáticos, especialmente, después del trasplante de hígado.(Figura 3).

La tomografía computarizada: También conocida como TAC tiene un papel central para las imágenes de emergencia, el diagnóstico y la estadificación del cáncer, así como la evaluación de la respuesta al tratamiento. Por su parte, la moderna tomografía multidetector es ampliamente utilizada y versátil, lo que permite obtener imágenes rápidas de un gran volumen, facilita la obtención de imágenes precisas de fases múltiples del hígado evaluando vasculatura, lesiones y demás órganos. El contraste yodado se usa para la mayoría de los exámenes, sin embargo, está contraindicado en personas con insuficiencia renal grave o antecedentes de reacción anafiláctica.

En trauma, la tomografía, detecta el sangrado activo para planeación de embolización y clasifica la gravedad de las lesiones parenquimatosas.(Figura 4).

En abdomen agudo muestra complicaciones de colecistitis como necrosis, perforación o absceso pericolecístico. Las colecciones y abscesos pueden ser drenados bajo su visualización. La tomografía se utiliza, además, para la estadificación y para evaluar la respuesta al tratamiento de la mayoría de las neoplasias malignas que se metastatizan en el hígado y tumores primarios derivados del hígado, el páncreas y el árbol biliar. Las lesiones benignas, como los hemangiomas, la hiperplasia nodular focal (HNF) y los adenomas también pueden identificarse.

La tomografía por emisión de positrones: es una técnica de imagen funcional que utiliza un análogo de glucosa captada por tejidos metabólicamente activos y células tumorales. Se utiliza, con frecuencia, para demostrar la enfermedad maligna diseminada y puede identificar tumores primarios ocultos en pacientes con enfermedad hepática metastásica de origen primario desconocido.(Figura 8). Puede diferenciar las lesiones hepáticas benignas de las malignas. También se usa, comúnmente, para identificar enfermedad metastásica oculta en pacientes con metástasis hepáticas colorrectales evaluadas para resección hepática. Las limitaciones incluyen el costo, la baja resolución espacial, la gran carga de radiación y la falta de especificidad.

La resonancia magnética: también conocida como RM, es excelente para evaluar el parénquima hepático y es la modalidad de elección para caracterizar una lesión hepática focal que se haya descrito en ecografías o sea inespecífica en la tomografía. Es, además, el estudio no invasivo del árbol biliar.

La RM es una técnica que permite la manipulación de los parámetros de secuencia para variar el contraste de los tejidos blandos y obtener datos estructurales. Es el examen de elección para obtener imágenes de enfermedades biliares complejas y caracterizar lesiones hepáticas tanto en el hígado normal como en el cirrótico. Las limitaciones incluyen el costo, la duración del examen, especialmente para pacientes enfermos que no pueden permanecer quietos, y contraindicaciones tales como marcapasos e implantes.

En la enfermedad biliar la colangiopancreatografía por resonancia magnética, CPRM, o simplemente colangio, utiliza secuencias T2 fuertemente ponderadas para mostrar líquido estático o de movimiento lento dentro del árbol biliar y el conducto pancreático. La CPRM puede identificar cálculos ductales de tan solo 2 milímetros.(Figura 5). Los artefactos de flujo, el gas intraductal y la compresión vascular pulsátil adyacente pueden conducir a falsos positivos.

Se pueden identificar también las estenosis biliares malignas que tienden a ser más largas, con un engrosamiento de la pared y un margen irregular. La variante de la anatomía biliar está bien demostrada y la CPRM puede identificar la relación entre el conducto pancreático y los tumores de páncreas.

La resonancia magnética se puede utilizar con precisión para cuantificar el hierro y la grasa, y la elastografía MR se está evaluando como un medio para medir la fibrosis. (Figura 6). 

Las novedades

- Las técnicas cuantitativas no invasivas con ecografía y con resonancia magnética desempeñan un papel cada vez más importante en la evaluación de la fibrosis, la grasa y el hierro en la enfermedad hepática parenquimatosa sin necesidad de realizar biopsias.

- La disponibilidad de agentes de contraste intravenosos específicos hepatobiliares en resonancia, ha mejorado aún más la precisión de ciertas lesiones focales y en lesiones complejas de la vía biliar, se usa el Primovist®.

- Se han introducido técnicas de reducción de dosis en TAC, importante en niños y en estudios con varias fases.

 

figura 1                                    figura 2

Figura 1. Cuatro cálculos en la vesícula con sombra acústica                                    Figura 2. Elastografía por ecografía. Valor normal 0.73m/s como 

posterior.                                                                                                                      medida de la rigidez hepática.   

 

figura 3                              figura 4

Figura 3. Doppler color y espectral de la arteria hepática con un                                Figura 4. Sangrado activo, imagen serpiginosa radiodensa hacia el            

 índice de resistencia en aumento de 0.78.                                                                   domo hepático con hemoperitoneo.

 

figura 5                            figura 6

Figura 5. Uncontables cálculos que ocupan la vía biliar                                             Figura 6. Riguidez hepática medida por elastoresonancia con mapa 

extrahepática y la vesícula.                                                                                         de colores y kiloPascales en paciente con cirrosis.  

 

figura 7                                figura 8

Figura 7. Carcinoma fibrolamelar mejor caracterizado con                                       Figura 8. PET/CT, Actividad tumoral en el ángulo 

medio de contraste hepatoloespecífico.                                                                    hepático del colon con metástasis hepática única subcapsular.