Tecnología al servicio1

Por: Irma Ospina G | Médica uróloga

Incontinencia urinaria, disfunciones en el piso pélvico y otras alteraciones producto de enfermedades neurológicas, ahora tienen posibilidad de tratamiento gracias a subespecialidades médicas y avances en tecnología.

¿Urología funcional? La cualificación de los profesionales en el campo de la medicina parece no tener límites y esta subespecialidad de la urología es prueba de ello. El Hospital Pablo Tobón Uribe ha sido pionero en urología funcional en la ciudad y, desde hace varios años, lidera procesos relacionados con esta área, contando con modernos equipos y recursos diagnósticos para la atención de sus pacientes.

Incontinencia, alteraciones en el piso pélvico y otras que llegan con la edad, el embarazo o, incluso, producto de ciertos traumas, ya no tienen por qué ser motivo de gran preocupación, pues el Hospital cuenta con herramientas como la urodinamia y la videourodinamia para lograr diagnósticos oportunos.

Pero ¿de qué se trata todo esto? La urodinamia es un procedimiento donde se evalúa la funcionalidad vesical, provocando la micción (orinar) a través del llenado artificial de la vejiga con agua, por medio de una sonda vesical. En el caso de la videourodinamia, se trata de una prueba de alta complejidad donde reemplaza el agua por medio de contraste y se suma un registro de rayos X, ideal para los pacientes con daños por enfermedad neurológica o cuando las pruebas convencionales han fallado en brindar información para el manejo de patologías complejas.

Otros tratamientos

Cuando se trata de incontinencia urinaria y otras alteraciones, las opciones son múltiples y van desde el manejo conservador hasta la intervención quirúrgica con mallas o esfínteres urinarios artificiales. Sin embargo, existen otras alternativas como:

Pesario: Este procedimiento es útil para pacientes con alto riesgo quirúrgico o quienes, por voluntad, no quieran someterse a la cirugía. Se trata, entonces, de un dispositivo de relleno elaborado con silicona que se deja dentro de la vagina para corregir el prolapso. Inicialmente, se hace una medición para encontrar el tamaño y la forma más adecuada para corregirlo. Posteriormente, se acude a cambios periódicos evaluando, en cada revisión, integridad y buen estado de la mucosa vaginal. Otra opción para los prolapsos es la colocación de mallas vaginales.

Instilaciones vesicales: Enfermedades complejas como la cistitis intersticial, el dolor pélvico crónico o infecciones urinarias a repetición, son patologías casi siempre de carácter crónico que afectan la calidad de vida de los pacientes. Para su tratamiento, es posible acudir a sustancias que, al tener contacto con la vejiga producen una mejoría importante en los síntomas. Se trata entonces, de las instilaciones vesicales, medicamentos que se ponen dentro de la vejiga por medio de una sonda vesical, su mecanismo de acción es recubrir y regenerar la capa de mucosa vesical.

Toxina botulínica: Útil tanto en la parte estética como funcional, esta sustancia permite bloquear la actividad muscular y las fibras que llevan las señales de sensibilidad pélvica al cerebro. Para los casos de incontinencia urinaria, síndrome de vejiga hiperactiva, dolores pélvicos crónicos y cistitis intersticial, esta alternativa resulta ideal. También se usa en el esfínter uretral externo, principalmente, en pacientes con enfermedades neurológicas, mejorando así el control de la orina.

Neuroestimulación: Esta opción es cada vez más admitida en urología. Al respecto, el Hospital cuenta con dos terapias de neuroestimulación: la neuromodulación sacra y la neuroestimulación de raíces sacras anteriores. Ambas generan estímulos eléctricos hacia los nervios que controlan la vejiga.

De esa manera, en la unidad de Urología Funcional y Neurourología del Hospital Pablo Tobón Uribe, queremos dar esperanza y ayudar a los pacientes que, muchas veces, encuentran un final feliz a sus enfermedaddes crónicas, complejas y de difícil manejo. Queremos mejorar su cuerpo, su calidad de vida y su entorno.